Connect with us

OPINIÓN

Guido Gómez Mazara: La narcotización de la política

Guido Gomez Mazara

Desde que el comunismo se diluyó como argumento descalificador en la arena política, el narcotráfico constituyó el nuevo “cuco” de sectores partidarios que, encontraron la clásica argumentación para impugnar a sus adversarios y estructurar el nuevo monopolio de la ética, revestido de afán de adecentamiento de la sociedad. Innegablemente, el efecto pernicioso de las drogas no se puede reducir al nivel de penetración en nuestros jóvenes, sino la dramática inversión de valores que produce en amplísimos segmentos seducidos por la idea de la acumulación inmisericorde sin importar el método para crecer patrimonialmente

El problema de la visibilidad del fenómeno del narcotráfico tiende a deformarse en la medida que lo circunscriben al exponente marginal sin extender sus niveles de penetración en franjas que gozan de inobservancia y complicidad. Históricamente, se edificó el criterio de que el barrio, callejón, los centros urbanos poseían los niveles de funcionalidad y control de todo el aparato de compra y venta de estupefacientes, pero en la medida que los capitales comenzaron a tornarse inocultables, tanto el ascenso económico de sus beneficiarios como la tolerancia de entidades financieras abrieron las compuertas en el interés de darle validez a sus “exponentes” por el flujo de recursos inagotables. De ahí, que el tránsito a la partidocracia sirvió de receptor por excelencia de un modelo de “lavado” que encontró en la lógica clientelar la fuente de validación democrática para su ingreso a las organizaciones en capacidad de armarle una legitimidad en ámbitos impensables.

Cuando en el marco del tramo final de la campaña electoral, el oficialismo intenta narcotizar el debate, se parte de una manipulación rastrera que tiene como meta calcar experiencias anteriores utilizadas con tanta vileza que en el registro de los ciudadanos se interpreta con claridad. No es perseguir ni establecer políticas públicas efectivas para perseguir, sancionar y traducir a la acción de la justicia a los responsables de las actividades del narcotráfico, sino hacer un ejercicio electorero puramente coyuntural y conveniente, tendente a colocar las instituciones y el aparato estatal en la dirección de obtener ventajas en la contienda presidencial y congresional del próximo 5 de julio. Lo absurdo es que la sociedad sea burlada porque en los últimos 8 años la administración llamada a combatir las drogas en el país “encuentre” en la oposición la mayor carga de responsabilidad de un flagelo que, si existiera un verdadero interés en conculcarlo, se podrían establecer las bases de unificar a la nación alrededor de políticas públicas efectivas. Pero como la canción de La Lupe: falsedad bien ensayada, estudiado simulacro.

El sector gobernante reproduce el esquema articulado contra Peña Gómez, Milagros Ortiz, Hipólito Mejía, contra mí, Leonel Fernández y ahora lo insertan en la campaña del cambio que representa Luis Abinader. Lo cierto es que nunca segundas partes fueron buenas, y el contexto del país que decidirá las elecciones no se parece a la sociedad de hace 20 años debido a que los mecanismos y/o acceso a la información combinados con una simple observación ciudadana no excluyen las cuotas de responsabilidad de la gestión institucional que desbordó los ámbitos del elemental sentido de compañerismo al momento de introducir el expediente descalificador contra el que ejercía la categoría de jefe del partido.

Lo políticamente evidente es que la narcotización del debate representa el último recurso de la candidatura de Gonzalo Castillo que, disminuida en los sectores medios y altos por el tema de la corrupción, introduce un componente viejo pretendiendo obtener resultados ventajosos. Así, paga y estimula el proceso de degradación del debate intentado sacar provecho y confundir a una franja de electores que poseen la suficiente información de un fenómeno que creció y se multiplicó con mayor intensidad durante los gobiernos del PLD.

La oposición no debe dejarse “entretener” porque la meta es que nos concentremos ante una provocación que nos distrae frente a lo esencial: articular una mayoría y defender el voto.

SIGUE LEYENDO
Advertisement

OPINIÓN

Valentín Medrano: Participación Ciudadana “se sacó la loto” en el gobierno de Luis Abinader

Dr . Valentín Medrano

Luis Abinader se ganó el derecho a dirigir los destinos de nuestra nación. Hizo todo lo que era menester hacer: acuerdos, pactos, visibles y ocultos, promesas, caminatas, mítines, algunos simulados, paradas en plaza de la bandera, mano a mano, hospitales móviles, apoyos dados y recibidos, anuncios, propagandas, encuestas, vocerías, discursos, comparecencias, programas de televisión y radio de amigos y allegados, en fin todo lo que todo el mundo hace para ganar, pero no todos ganan. El ganó.

Su plataforma política lo fue el PRM, Partido Revolucionario Moderno, que al alzarse con la victoria a menos de diez años de su fundación implanta un récord, el Partido más joven en ganar unos comicios presidenciales en la era de la democracia dominicana.

Como parte de los acuerdos, algunos bilaterales y otros multilaterales, el PRM cedió a intereses foráneos y nacionales parte de la administración pública y de los intereses del ejecutivo en algunos sectores y poderes.

Fue así que una organización política, ya hay que dejarse de vainas y llamar las cosas por su nombreParticipación Ciudadana, que cobra en todos los gobiernos, recibió de forma bilateral, a cambio de su apoyo al PRM-Abinader, el Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que veo bien porque desde ahora la política internacional estará a manos de internacionales; la Dirección de Compra y Contrataciones, la embajada en España y otros puestos en el exterior, y en un pacto multilateral que incluye al Partido Fuerza del Pueblo y al PRM-Abinader, la Procuraduría General de la Republica.

Además algunos de sus miembros fueron favorecidos con nombramientos de sus familiares en puestos de importancia, es decir una ayuda colateral. Wow! Participación Ciudadana, organización fundada de acuerdo con las leyes dominicanas y financiada por dinero del gobierno estadounidense, se sacó la Loto.

Esta organización con un tercio de gobierno en su haber, tiene el tupé de pedir que en los órganos constitucionales como la Junta Central Electoral deben ser designadas personas “independientes”, supongo que como ellos, “apartidistas”, que cobran de inmediato en el gobierno.

Lo mucho hasta Dios lo ve.

SIGUE LEYENDO

TWITTER

Clasificados

Trending