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OPINIÓN

Julio Cury: Teoría de ponderación

Cuando dos principios constitucionales coliden, uno tiene que ceder ante el otro, lo cual no significa que el desplazado sea declarado nulo o inválido, sino inaplicable a un caso específico. La doctrina y jurisprudencia constitucionales han reconocido tres teorías para solucionar esos conflictos o antinomias, siendo la más socorrida la del balanceo o ponderación.

En su Sentencia TC 0011/12, el Tribunal Constitucional sentó su primer precedente al respecto, para lo cual hizo suyo el criterio de la Corte Constitucional de Colombia (Sentencia No. T-210/94, del 27 de abril de 1994). Veamos: “En consecuencia, es indispensable que el fallador, en la ponderación de los derechos en juego, aprecie y evalúe las circunstancias de tiempo, modo y lugar en que se ejercen los derechos, de manera que a la luz de la situación de hecho concreta, pueda establecer si el ejercicio de uno de ellos resulta desproporcionado, lo que sucedería en caso de vulnerar el núcleo esencial de un derecho fundamental específico”.

Y más adelante se lee: “En otra importante decisión respecto al tema que nos ocupa, la misma Corte Constitucional de Colombia (Sentencia T-417/96, del 9 de septiembre de 1996) estableció que… el juez ha de evaluar la real existencia de la colisión, buscando, en principio, hacer compatibles todos los derechos en juego. Si la compatibilidad no puede alcanzarse por razón de las características del conflicto, debe prevalecer el derecho más próximo a la dignidad del ser humano… procurando, desde luego, que el derecho no preponderante resulte afectado únicamente en la medida necesaria para no sacrificar el prevaleciente”.

Posteriormente, en su Sentencia TC 0042/12, el TC sostuvo que la necesidad de ponderar derechos fundamentales en conflicto “implica la operación de balancear esos derechos en concurrencia, o sea, establecer un orden de importancia entre ellos, haciendo prevalecer a uno sobre el otro, con base en una estimación específica para el caso concreto. Así, en el presente caso se determinará cuál de esos derechos (el de acceso a la información o el derecho a la intimidad) debe ceder…”.

Algunos dirigentes políticos, incluido uno que otro con el título de licenciado en Derecho debajo de las axilas, han opinado que la sentencia en virtud de la cual el TC declaró inadmisible una acción directa contra el vigésimo transitorio, “cerró el caso definitiva e irrevocablemente”. Es obvio que desconocen que el máximo órgano de justicia constitucional cuenta con técnicas jurídicas como el distinguishing, reversing y overruling, y que el párrafo I del art. 31 de la Ley No. 137-11 le permite apartarse de sus precedentes, siendo suficiente “expresar en los fundamentos de hecho y de derecho de la decisión las razones por las cuales ha variado su criterio”.

Peor todavía, ignoran que la ponderación es la más efectiva herramienta de solución de pugnas entre principios constitucionales. Y hasta donde se sabe, el TC aún no ha decidido, por vía de apoderamiento mediante recurso de revisión constitucional, si la restricción al derecho a ser elegible que el vigésimo transitorio le impone al Presidente, prevalece sobre otros derechos fundamentales de que él es igualmente titular. No hay necesidad de impacientarse, pues como enseña el Eclesiastés, “Todo tiene su momento oportuno… hay tiempo para callar y tiempo para hablar, tiempo para llorar y tiempo para reír”.

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OPINIÓN

Arturo Martínez Moya: “Nuestro cuadro económico”

La primera condición para ampliar y consolidar la clase media es preservar el crecimiento de la economía alrededor de su potencial, con baja inflación y el peso estable, por eso son destacables las siguientes informaciones.
El PIB, la suma del conjunto de la economía, marco 5.7% en enero-marzo 2019, sobre su potencial, explicado desde la óptica de la demanda por el consumo de las familias, la inversión privada y el saldo exterior neto, que resto menos de lo acostumbrado por el mayor ritmo de las exportaciones, alcanzo la tasa anualizada de 4.6%, más que las importaciones, que por alza de la factura petrolera crecieron 4.2%.
Para que el aporte neto del sector externo sea positivo es necesario acelerar las ventas externas y sustituir importaciones, olvidando prácticas proteccionistas al estilo Washington-Pekín, podrían desatar una carrera incontrolada para ganar ventajas económicas, perdiendo los consumidores y empresas que finalmente pagan los aranceles.
El gobernador del Banco Central prevé que este año la economía aumentará por encima de 5.5%, y seguirá siendo intensivo en empleo, cito que en doce meses se crearon 155,848 empleos netos, alrededor del 80% formales con acceso a seguridad social, descendiendo la tasa de informalidad total de 57.8% a 55.6%.
Se apoya, además, en lo siguiente, lo que comparto. Uno, en las fuertes perspectivas de la economía. Relativo al volumen del PIB, en la Región República Dominicana es de lo que más capital extranjero han atraído en los últimos años, en enero-marzo 2019 sumo US$803.7 millones, aumento 28.2% con relación al primer trimestre de 2018.
Dos, en la estabilidad de los precios macroeconómicos. En el país la inflación ha sido domada, promedio 2.4% de 2015 a 2018, ahora es inexistente o muy baja, lo que es buena noticia para los ahorristas, cualquier rentabilidad que se obtenga sobre ese nivel significa que el ahorro está ganando poder adquisitivo, como los depósitos a plazo, se paga 2.2 veces la mencionada inflación media.
Y tres, no obstante la fortaleza del dólar en el exterior, el ciclo de dinero relativamente barato en nuestros bancos comerciales y de la tasa de interés de referencia del Banco Central, la depreciación media del peso fue solo 3.2%% en los años 2015-2018. Aunque un poco más que la inflación, el nivel estuvo por debajo de la meta y el país ganó competitividad en el exterior, explicando el aumento de las exportaciones.
La sostenida baja inflación y la estabilidad del peso han sido cruciales en la reducción de la prima de riesgo de los inversores. El índice retorno/precio de los títulos en pesos de deuda pública doméstica se redujo 5.6%, de 106.52 el 2 de enero a 100.61 el 6 de mayo 2019, y lo mismo sucedió con el Emerging Market Bond Index (EMBI) que mide el riesgo de la deuda pública en dólares circulando en los mercados internacionales, de 374.26 puntos básicos el 2 de enero paso a 311.21 puntos básicos el 6 de mayo 2019.
Que nadie se engañe, debemos preservar la economía c

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