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OPINIÓN

Julio Martínez Pozo: ¿RD firmará su ruina?

Este pacto ofrece la oportunidad de que cada persona, no importa como entró al país, pueda ser tratada con dignidad y tener los mismos derechos que otras personas en esa nación, y pueda tener la posibilidad de quejarse sin problema, que no piense que algo le va a pasar si reporta un abuso”.

“Establece un enfoque que beneficiará a los migrantes, las personas que dejan atrás y las comunidades a las que se unen. Su objetivo es abordar las causas de la migración irregular y forzada y reducir los riesgos que enfrentan los migrantes mediante la protección de sus derechos humanos.

Busca abordar las preocupaciones legítimas de los Estados y comunidades de acogida; y aprovechar los beneficios que la migración aporta a los países de acogida y de origen”, explicó Guterres, el señor de la ONU, al exponer las maravillas del Pacto Mundial para la Migración Segura.

“La Red de Migración brindará apoyo en todos los aspectos de la movilidad humana, desde el desarrollo económico hasta la seguridad, la protección de los derechos humanos y la igualdad de género. Casi la mitad de los aproximadamente 260 millones de migrantes en nuestro mundo son mujeres y niñas, y la implementación del Pacto Mundial debe ser totalmente receptiva a sus necesidades y a sus voces”, dijo.

“Exhorto a los gobiernos, las empresas, la sociedad civil, pero también a las autoridades locales y regionales a que se preparen para asumir compromisos que maximicen los beneficios de una migración bien gestionada y reduzcan el impacto negativo de las políticas desacertadas y la falta de cooperación”, concluyó.

“El camino a Marrakech es entonces el camino a la esperanza. En un tiempo donde el multilateralismo enfrenta muchos desafíos y la migración continúa siendo una gran preocupación, no existe un mejor momento para nosotros, las Naciones Unidas, para demostrar nuestra habilidad para resolver problemas compartidos”, aseguró

Excelente, mientras Guterres discursea en la ONU dando cátedras de sensibilidad social y humanismo, a los pobres dominicanos se los acabará de llevar Satanás, porque no encontrarán una sola cama libre en los hospitales públicos, porque el mismo derecho que tienen ellos con el insuficiente presupuesto de salud, los tienen los que crucen una frontera ficticia, es más, por la fuerza de una convención internacional, de fuera vendrán que de casa te echarán.

El país dejaría de ser tal porque renunciará al fuero soberano de adoptar sus disposiciones migratorias para sencillamente cruzarse de brazos a permitir que entre y salga todo el que quiera, sin llenar las formalidades a las que debe acogerse un extranjero al penetrar aterritorio nacional”.

Esperanzas de desarrollo como la de continuar empujando una industria turística que dé empleos bien remunerados, se desvanecerían porque la crisis sanitaria y el incremento de la inseguridad, con mayor presencia de población analfabeta e indocumentada, arrasarían con cualquier logro que el país se haya propuesto alcanzar con el sacrificio fiscal de la inversión que hace en la mejora de la educación.

El índice de desarrollo humano lejos de ir tras los pasos de naciones desarrolladas, emularía los de Africa subsariana. ¿Para qué se firma?

¿Estaremos perdiendo la razón?

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OPINIÓN

Alejandro Abreu: La trayectoria pública de Miguel Vargas, el relato no contado

En su primer momento público estelar, sin solución prefirió renunciar.

La trayectoria pública de 36 años de Miguel Vargas se inicia en 1982, al ser nombrado por el presidente Salvador Jorge Blanco Director General de la “Corporación de Acueducto y Alcantarillados de Santo Domingo”. Su primer momento estelar fue la promoción del proyecto de construcción de la “Presa de Madrigal”, que buscaba una solución sostenible a la disposición de este líquido vital para el Gran Santo Domingo.

Venía de realizar en la década del 1970: una labor profesional destacada en la “Compañía Dominicana de Teléfonos” como gerente en su departamento de ingeniería, del inicio de sus exitosas iniciativas empresariales privadas, y de la participación en el Partido Revolucionario Dominicano, de la mano de Fulgencio Espinal.

La realización del proyecto Madrigal fue obstaculizado debido a la división al interior del partido de gobierno, entre las tendencias de los ex presidentes Jacobo Majluta y Jorge Blanco; a pesar de este contar con el visto bueno para ser financiado de manera favorable para el país, por parte de un organismo financiero internacional, diligenciado por el gobierno y Miguel Vargas en su condición de director general de la CAASD.

Más de tres décadas después de la iniciativa para construir la presa en el rio Madrigal afluente del rio Haina, especialistas del área de la ingeniería hidráulica, continúan reconociendo que este era el mejor proyecto y el de menos costos para garantizar la disponibilidad de agua en la zona urbana más importante, y de mayor demanda. Esta oportunidad se perdió por la falta de entendimiento al interior de los grupos de poder de la época.

El primer momento estelar de Miguel Vargas en la vida pública fue limitado por intereses y agentes extraños a él, a sus intenciones y acciones. Por tal causa renunció al cumplir dos años en su primera función pública, el 16 de agosto del 1984.

Sin la solución de la Presa de Madrigal, prefería no ser Director de la CAASD y renunciar a los privilegios que supone ser funcionario público.

Consolidó sus iniciativas empresariales (sin tener cargos públicos) combinándola con un intenso trabajo político de servicio a José Francisco Peña Gómez.

Una vez fuera de los cargos públicos (1984/2000), se dedicó a sus iniciativas empresariales en proyectos de construcción de centros y plazas comerciales, torres de apartamentos y almacenes aduanales, proyectos turísticos y hoteleros; además de acompañar a Peña Gómez, junto a Hatuey Decamps en su respaldo político y financiero, desde la Comisión Económica del PRD.

Sin contar con la existencia del presupuesto público para el mantenimiento de los partidos, sustentó sistemáticamente las iniciativas del LIDER, así como los gastos administrativos y la nómina del PRD.

Fueron dieciséis años de desarrollo de inversiones en diversos campos, de confianza y apoyo al líder histórico de su partido; interrumpidos por sus aspiraciones a Acalde del Distrito Nacional en la convención del 1997, motivado por el propio Peña Gómez para equilibrar las fuerzas al interior del PRD, entre las tendencias del futuro presidente Hipólito Mejía y la del ex ministro y alcalde Fello Suberví. Estás serían las primeras elecciones municipales separadas, recién aprobadas por la reforma constitucional impulsada por el PRD en 1994.

Su segundo gran momento público, vino precisamente de la mano del LIDER HISTORICO del PRD.

En su segundo gran momento político, Miguel Vargas representó de manera directa los intereses y la visión del líder histórico de ese partido. Lo eligió por su hoja de servicio incondicional, fidelidad y la confianza ganada en años de apoyo permanente y consecuente.

Gracias a esta táctica política de lanzar la precandidatura de uno de sus colaboradores más cercanos, se produjo un equilibrio de fuerzas entre los tres principales aspirantes, Eligio Jaquez, Julio Mariñez y Miguel Vargas, incorporado a la competencia a última hora por el pedido expreso del Líder histórico del PRD.

Este tranque posibilita la última candidatura del Dr. Pena Gómez. Su presencia en la boleta electoral del 1998, contribuyó de manera decisiva a la gran victoria de su partido a nivel del Congreso y los Ayuntamientos que a su vez galvanizó el camino para la victoria presidencial del PRD en las elecciones de mayo del 2000.

Su eficaz servicio político a José Francisco Peña Gómez, y por vía de consecuencia a las victorias del PRD, en el 1998 y el 2000, lo catapultó al escenario político nacional de primer nivel.

Lo logrado, se lo ha ganado

por esfuerzo propio. Se mantendría en los próximos dieciocho años (2000-2018) como uno de los principales hombres públicos, y más exitosos funcionarios de nuestra historia republicana.

A partir del 1998 continuarían sus logros profesionales y políticos, fruto de su capacidad gerencial y su visión para ver lo que otros no alcanzan; ahora sin la presencia física de su líder José Francisco Peña Gómez, del cual fue día a día, su fiel escudero en el desarrollo de su intensa agenda, en los campos, ciudades del país, y en sus constantes viajes al exterior.

En sus primeros 23 años de vida pública (1977-2000) solo ocupó dos años un cargo oficial, una evidencia práctica y objetiva de que su patrimonio empresarial y familiar no está asociado a la administración de presupuesto público.

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