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OPINIÓN

La teoría de la dependencia. Por Miguel Guerrero

Con frecuencia se escucha hablar a los dirigentes nacionales acerca del “interés general”, al resaltar la importancia de privilegiar a la mayoría con respecto a las elites económicas dominantes. La frase tiene bella resonancia pero el uso dado a la misma es una repudiable distorsión de su alcance y significado. El interés general no es necesariamente excluyente ni contrario al interés de esas minorías. En esencia, el interés colectivo, general o como quiera llamársele, no es más que el conjunto o suma de los intereses legítimos particulares de todos los miembros de la sociedad.

Al igual que los intereses de los más pobres, los de los ricos son también parte del interés general de la nación. Las grandes naciones, no necesariamente grandes por su tamaño, no hacen esas diferencias y esa es una de las causas por las que han logrado progresar y salvarse del estancamiento y el subdesarrollo. Hablar de esto es un poco difícil, por cuanto los estereotipos nublan la discusión e introducen elementos irracionales en el debate.

No podemos hablar de los derechos de los trabajadores si no aceptamos la legitimidad de los intereses de las empresas donde laboran. La nación es una sola, si bien prevalecen en ellas distintas realidades, en parte resultantes de los miopes enfoques con que solemos enfrentar los problemas propios de una economía pendiente aún de grandes saltos. La “teoría de la dependencia”, con la que se pretende culpar a las naciones industrializadas del atraso y las dificultades de los países en desarrollo, no es más que un pretexto para justificar los vicios de nuestros enfoques, perpetuar situaciones dolorosas y volver la espalda a las causas que las provocan.

Mientras sigamos atribuyendo a terceros los problemas nacionales continuaremos paralizados, perdiendo el tiempo en vanas lamentaciones que no conducen a ningún lugar.

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OPINIÓN

Valentín Medrano: Participación Ciudadana “se sacó la loto” en el gobierno de Luis Abinader

Dr . Valentín Medrano

Luis Abinader se ganó el derecho a dirigir los destinos de nuestra nación. Hizo todo lo que era menester hacer: acuerdos, pactos, visibles y ocultos, promesas, caminatas, mítines, algunos simulados, paradas en plaza de la bandera, mano a mano, hospitales móviles, apoyos dados y recibidos, anuncios, propagandas, encuestas, vocerías, discursos, comparecencias, programas de televisión y radio de amigos y allegados, en fin todo lo que todo el mundo hace para ganar, pero no todos ganan. El ganó.

Su plataforma política lo fue el PRM, Partido Revolucionario Moderno, que al alzarse con la victoria a menos de diez años de su fundación implanta un récord, el Partido más joven en ganar unos comicios presidenciales en la era de la democracia dominicana.

Como parte de los acuerdos, algunos bilaterales y otros multilaterales, el PRM cedió a intereses foráneos y nacionales parte de la administración pública y de los intereses del ejecutivo en algunos sectores y poderes.

Fue así que una organización política, ya hay que dejarse de vainas y llamar las cosas por su nombreParticipación Ciudadana, que cobra en todos los gobiernos, recibió de forma bilateral, a cambio de su apoyo al PRM-Abinader, el Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que veo bien porque desde ahora la política internacional estará a manos de internacionales; la Dirección de Compra y Contrataciones, la embajada en España y otros puestos en el exterior, y en un pacto multilateral que incluye al Partido Fuerza del Pueblo y al PRM-Abinader, la Procuraduría General de la Republica.

Además algunos de sus miembros fueron favorecidos con nombramientos de sus familiares en puestos de importancia, es decir una ayuda colateral. Wow! Participación Ciudadana, organización fundada de acuerdo con las leyes dominicanas y financiada por dinero del gobierno estadounidense, se sacó la Loto.

Esta organización con un tercio de gobierno en su haber, tiene el tupé de pedir que en los órganos constitucionales como la Junta Central Electoral deben ser designadas personas “independientes”, supongo que como ellos, “apartidistas”, que cobran de inmediato en el gobierno.

Lo mucho hasta Dios lo ve.

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