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OPINIÓN

Rafael Acevedo: Temor y lealtad, en pandemia y elecciones

Estamos en una encrucijada caracterizada por una multiplicidad de fuentes y tipos de temor y aprensión.

El coronavirus ha sido el detonante mayor, pero el desempleo masivo no es menor, en diversos sentidos. Concomitantemente, la situación política, es decir, lo que podemos llamar la crisis electoral, no es en absoluto pequeña; y para muchos es también cosa de vida o muerte.

Muchos dominicanos están viviendo situaciones en extremo dramática. El tema electoral nunca ha sido un episodio calmo y apacible. Pero lo que viene no parece ser unas elecciones más; sino que se presagia un alto nivel de agresividad en las conductas partidarias.

Me gustaría equivocarme. Pero la rivalidad interna en el partido oficial, degeneró en división, y el gran activismo del partido oficial, bajo el amparo de la pandemia, muestra que el oficialismo podría hacer casi cualquier cosa por no ceder el poder.

En las presentes circunstancias de pandemia, el temor ha sido lo distintivo. La ruptura del marco cultural y normativo, con irrupciones de medidas de excepción, han llevado a todo el mundo a adoptar una serie de precauciones que rayan en la paranoia. Aunque haya desaprensivos, especialmente en sectores populares, la clase media padece un encierro solemne, no obstante contar con recursos económicos y espacios habitacionales holgados, el confinamiento espacial es una condición nunca antes vivida, ni siquiera imaginada, por gentes de mentalidad liberal y democrática, especialmente aquellas que se adscriben al liberalismo, la bohemia y la vida disipada; pero también los que se inscriben a la liberalidad posmodernista.

Mas, no todo el mundo sabe administrar el temor, especialmente cuando las causas son nuevas y su acechanza desconocida o invisible. El temor es saludable hasta un punto; pero si se convierte en algo crónico también puede degenerar en fobia y en miedo.

Miedos y fobias son peligrosos casi siempre. En pandemia, en crisis económicas y desabastecimiento, también. Pero en política, la cosa suele ser más explosiva; particularmente por todas las circunstancias agravantes que podríamos estar afrontando en los días cercanos a las elecciones.

El temor suele ser traicionero. Y muchos políticos tienen temor a perder el poder, por razones muy diversas. Aunque la más común suele ser la pérdida de estatus social y de posición económica. Pero cuando hay la amenaza de represalias por actuaciones fraudulentas, los que temen abandonar el poder se tornan más temerarios y agresivos.

Pero las crisis también son oportunidades estupendas para ejercitar la fe, la templanza y las mejores virtudes de la personalidad. El miedo nunca es bueno, y ofende a Dios: “No temáis, confiad en el Señor.” Los cobardes suelen ser traicioneros, y peligrosos. En política es común ese espectáculo. Pero también la abunda lealtad heroica a toda prueba; y los comportamientos ruines de aquellos que por temor a ofender a sus jefes, por humillante obediencia, niegan la realidad.

Pero lo más interesante y hermoso es que hemos visto, en personas en nuestro derredor y en muchos lugares, verdaderos actos de heroísmo y bonhomía, y desarrollarse hermosísimas cualidades de convivencia. (Hoy)

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OPINIÓN

Valentín Medrano: Participación Ciudadana “se sacó la loto” en el gobierno de Luis Abinader

Dr . Valentín Medrano

Luis Abinader se ganó el derecho a dirigir los destinos de nuestra nación. Hizo todo lo que era menester hacer: acuerdos, pactos, visibles y ocultos, promesas, caminatas, mítines, algunos simulados, paradas en plaza de la bandera, mano a mano, hospitales móviles, apoyos dados y recibidos, anuncios, propagandas, encuestas, vocerías, discursos, comparecencias, programas de televisión y radio de amigos y allegados, en fin todo lo que todo el mundo hace para ganar, pero no todos ganan. El ganó.

Su plataforma política lo fue el PRM, Partido Revolucionario Moderno, que al alzarse con la victoria a menos de diez años de su fundación implanta un récord, el Partido más joven en ganar unos comicios presidenciales en la era de la democracia dominicana.

Como parte de los acuerdos, algunos bilaterales y otros multilaterales, el PRM cedió a intereses foráneos y nacionales parte de la administración pública y de los intereses del ejecutivo en algunos sectores y poderes.

Fue así que una organización política, ya hay que dejarse de vainas y llamar las cosas por su nombreParticipación Ciudadana, que cobra en todos los gobiernos, recibió de forma bilateral, a cambio de su apoyo al PRM-Abinader, el Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que veo bien porque desde ahora la política internacional estará a manos de internacionales; la Dirección de Compra y Contrataciones, la embajada en España y otros puestos en el exterior, y en un pacto multilateral que incluye al Partido Fuerza del Pueblo y al PRM-Abinader, la Procuraduría General de la Republica.

Además algunos de sus miembros fueron favorecidos con nombramientos de sus familiares en puestos de importancia, es decir una ayuda colateral. Wow! Participación Ciudadana, organización fundada de acuerdo con las leyes dominicanas y financiada por dinero del gobierno estadounidense, se sacó la Loto.

Esta organización con un tercio de gobierno en su haber, tiene el tupé de pedir que en los órganos constitucionales como la Junta Central Electoral deben ser designadas personas “independientes”, supongo que como ellos, “apartidistas”, que cobran de inmediato en el gobierno.

Lo mucho hasta Dios lo ve.

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