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OPINIÓN

Ramón Núñez Ramírez: Participación de los candidatos ante la AIRD

Ramón Núñez Ramírez

El debate de ANJE fracasó, porque el candidato Castillo rehuyó so pretexto de la agenda y el candidato Abinader puso como condición que los tres participaran y solo Fernández aceptó, sin embargo los tres aceptaron la invitación al evento organizado por la Asociación de Industrias, el cual se basó en un listado de temas sometidos a los candidatos para ser desarrollados en 20 minutos y eran los siguientes: Sistema Sanitario, reactivación económica, compras gubernamentales, competitividad, encadenamientos productivos, exportaciones (incluyendo minería), defensa productos nacionales, prácticas desleales, economía circular y sector eléctrico.

El Dr. Leonel Fernández siguió el guion y de la salud planteó las pruebas masivas para el coronavirus, pacto por la salud, atención primaria, construcción de hospitales, mejoría salarial y capacitación. Para la recuperación económica una política expansiva de gastos, obras especialmente relacionadas con la calidad de vida de la gente, incentivos fiscales a la inversión y reinversión, fondo de garantía, préstamos mipymes, modificación Reglamento de Evaluación de Activos para facilitar créditos, amnistía fiscal y simplificación tributaria.

En cuanto a las compras gubernamentales anunció una modificación a la ley para un mínimo de 30% productos nacionales, en cuanto a la Ley de Pro-industria favorece su modificación y nuevos incentivos para adquisición de equipos y maquinarias. El encadenamiento productivo propuso una reforma de todas las instituciones que intervienen en la política industrial.

En termino de innovación y competitividad la formación de miles de jóvenes en las universidades y el ITLA en biotecnología, robótica, nanotecnología etc., y creación del Corredor Tecnológico de las Américas para la instalación de empresas de alta tecnología. Apoyo al sector agropecuario para garantizar seguridad alimentaria con financiamientos e investigación. También se refirió a la minería, la protección de los productos nacionales del dumping, estrategia para una economía circular y el sector eléctrico.

El Sr. Gonzalo Castillo en el tema sanitario habló de sus donaciones, la inauguración de la Ciudad Sanitaria, pero nada de planes contra el coronavirus y la mejoría del sector, en término de la recuperación su eje es la construcción, específicamente 100 mil viviendas. El Dr. Balaguer, que dedicaba el 80% del presupuesto a las obras, edificó 78 mil unidades en 12 años y este gobierno se propuso construir 25 mil viviendas en 7 años en la Ciudad Juan Bosch y apenas ha entregado 3,400 unidades. Habló del apoyo al sector industrial, turismo, y se refirió a la producción de alimentos y las compras.

No trató la competitividad, encadenamientos productivos, minería, economía circular y el sector eléctrico o más bien los asesores que escribieron el discurso olvidaron temas importantes, mientras lo disgregaron con promesas que no eran parte del temario de los industriales.

El Lic. Luis Abinader también se ajustó al guion, habló de las reformas al sector salud, la atención primaria, sustentó la recuperación económica en el apoyo a personas y empresas, a las exportaciones le dedicó muchos párrafos con interesantes propuesta, en Pro-industria planteó exonerar la inversión en a Investigación más desarrollo(I+D) y en la economía circular se refirió especialmente al tema de los desechos sólidos, hablo de minería, fue extenso en Propuestas en los encadenamientos industriales, Programa Consume lo Nuestro como apoyo a la producción nacional y también trató en detalle el sector eléctrico

Leonel Fernández y Luis Abinader ofrecieron sus respectivos puntos de vista sobre los temas de interés de los industriales, mientras a Gonzalo Castillo le sobró tiempo porque su equipo redactor del discurso no completó la agenda o entendió que ciertos temas eran de una complejidad que no deberían ser abordados por un candidato que no participa en debates, entrevistas y solo puede hablar de sus planes cuando cuenta con un teleprompter.

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OPINIÓN

Guido Gómez Mazara: La narcotización de la política

Guido Gomez Mazara

Desde que el comunismo se diluyó como argumento descalificador en la arena política, el narcotráfico constituyó el nuevo “cuco” de sectores partidarios que, encontraron la clásica argumentación para impugnar a sus adversarios y estructurar el nuevo monopolio de la ética, revestido de afán de adecentamiento de la sociedad. Innegablemente, el efecto pernicioso de las drogas no se puede reducir al nivel de penetración en nuestros jóvenes, sino la dramática inversión de valores que produce en amplísimos segmentos seducidos por la idea de la acumulación inmisericorde sin importar el método para crecer patrimonialmente

El problema de la visibilidad del fenómeno del narcotráfico tiende a deformarse en la medida que lo circunscriben al exponente marginal sin extender sus niveles de penetración en franjas que gozan de inobservancia y complicidad. Históricamente, se edificó el criterio de que el barrio, callejón, los centros urbanos poseían los niveles de funcionalidad y control de todo el aparato de compra y venta de estupefacientes, pero en la medida que los capitales comenzaron a tornarse inocultables, tanto el ascenso económico de sus beneficiarios como la tolerancia de entidades financieras abrieron las compuertas en el interés de darle validez a sus “exponentes” por el flujo de recursos inagotables. De ahí, que el tránsito a la partidocracia sirvió de receptor por excelencia de un modelo de “lavado” que encontró en la lógica clientelar la fuente de validación democrática para su ingreso a las organizaciones en capacidad de armarle una legitimidad en ámbitos impensables.

Cuando en el marco del tramo final de la campaña electoral, el oficialismo intenta narcotizar el debate, se parte de una manipulación rastrera que tiene como meta calcar experiencias anteriores utilizadas con tanta vileza que en el registro de los ciudadanos se interpreta con claridad. No es perseguir ni establecer políticas públicas efectivas para perseguir, sancionar y traducir a la acción de la justicia a los responsables de las actividades del narcotráfico, sino hacer un ejercicio electorero puramente coyuntural y conveniente, tendente a colocar las instituciones y el aparato estatal en la dirección de obtener ventajas en la contienda presidencial y congresional del próximo 5 de julio. Lo absurdo es que la sociedad sea burlada porque en los últimos 8 años la administración llamada a combatir las drogas en el país “encuentre” en la oposición la mayor carga de responsabilidad de un flagelo que, si existiera un verdadero interés en conculcarlo, se podrían establecer las bases de unificar a la nación alrededor de políticas públicas efectivas. Pero como la canción de La Lupe: falsedad bien ensayada, estudiado simulacro.

El sector gobernante reproduce el esquema articulado contra Peña Gómez, Milagros Ortiz, Hipólito Mejía, contra mí, Leonel Fernández y ahora lo insertan en la campaña del cambio que representa Luis Abinader. Lo cierto es que nunca segundas partes fueron buenas, y el contexto del país que decidirá las elecciones no se parece a la sociedad de hace 20 años debido a que los mecanismos y/o acceso a la información combinados con una simple observación ciudadana no excluyen las cuotas de responsabilidad de la gestión institucional que desbordó los ámbitos del elemental sentido de compañerismo al momento de introducir el expediente descalificador contra el que ejercía la categoría de jefe del partido.

Lo políticamente evidente es que la narcotización del debate representa el último recurso de la candidatura de Gonzalo Castillo que, disminuida en los sectores medios y altos por el tema de la corrupción, introduce un componente viejo pretendiendo obtener resultados ventajosos. Así, paga y estimula el proceso de degradación del debate intentado sacar provecho y confundir a una franja de electores que poseen la suficiente información de un fenómeno que creció y se multiplicó con mayor intensidad durante los gobiernos del PLD.

La oposición no debe dejarse “entretener” porque la meta es que nos concentremos ante una provocación que nos distrae frente a lo esencial: articular una mayoría y defender el voto.

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