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NEGOCIOS

El Banco Mundial proyecta un desplome de PIB en America Latina del 4,6%, la mayor desde que existe registros

El coronavirus es la estocada final para el crecimiento económico de América Latina y el Caribe, que ya venía lastrado por el estallido social de finales de 2019 —muy especialmente, en Chile— y la bajada en el precio de los productos básicos —de los que muchos países del área siguen dependiendo en gran medida—. La región cerrará 2020 con una caída del PIB del 4,6%, según la proyección hecha pública este domingo por el Banco Mundial. La cifra está en la parte alta del rango previsto esta misma semana por el Banco Interamericano de Desarrollo, que prevé un desplome de entre el 1,8% y el 5,5%, y supondría el mayor batacazo económico de la región hasta donde alcanzan (1961) los registros históricos del propio organismo con sede en Washington: dejaría atrás, muy atrás, el retroceso del 2,5% de 1983 —en plena crisis de la deuda de América Latina, detonante de la primera década perdida— y el de la Gran Recesión: en 2009 el PIB regional apenas retrocedió un 1,9%. De entre los grandes países del área, el mayor golpe lo encajarán México y Ecuador (ambas, con un retroceso del 6%), seguidos de Argentina (-5,2%), Brasil (-5%) y Perú (-4,7%). La dentellada será notablemente menor en Chile (-3%) y Colombia (-2%).

La buena noticia llegará el año que viene en forma de rebote: para 2021 el Banco Mundial espera un crecimiento del 2,6%, la cifra más alta desde 2013. Con toda la precaución posible —el tablero está repleto de incertidumbre, quizá más que nunca antes—, todos los países de la región excepto Venezuela, del que no ofrece datos, volverán a terreno positivo. También Argentina, que saldrá de esta forma de una ya prolongada recesión con un repunte del 2,2%. El resurgir más rápido, sin embargo, se producirá en los Estados andinos: Perú crecerá un 6,6%, Colombia un 3,4% y Ecuador un 3,2%. De cumplirse la proyección del Banco Mundial, todas ellas serían capaces de suturar en solo 12 meses la brecha abierta en este 2020 aciago. Más lenta será la recuperación en las dos grandes potencias latinoamericanas: México crecerá un 2,5% y Brasil apenas un 1,5%. Ambos países necesitarán más de dos años (2021, 2022 y parte de 2023) para cerrar la sima abierta por el coronavirus.

Las economías latinoamericanas 

Variación del PIB, en porcentaje

El margen de maniobra es, en todo el mundo, menor al de la crisis financiera de 2008: hay mucha más deuda acumulada, tanto pública como privada. En América Latina, aunque el espacio fiscal es aún más estrecho, el Banco Mundial llama a los Ejecutivos a utilizar todas las herramientas a su alcance para “evitar una crisis financiera” y proteger a los eslabones más débiles de la sociedad: no es el momento de la austeridad. En ese sentido, el multilateral urge a la región a redoblar su apuesta por políticas públicas que apoyen a los muchos colectivos vulnerables, aquellos que a raíz de los confinamientos ven mermados —o, en los casos más extremos, directamente evaporados— sus ya de por sí bajas entradas de caja. “A fin de ayudarles a sobrellevar la pérdida de ingresos derivada del aislamiento social, los actuales programas de protección y asistencia social deberán ampliarse rápidamente, así como también su cobertura”, apremia el economista jefe del organismo, Martín Rama.

Con la informalidad como uno de los grandes problemas irresolubles, la región tiene un reto adicional a la hora de tratar que las ayudas lleguen a todos los hogares: mientras los países europeos y Estados Unidos disponen completas bases de datos de actividad y fuentes de ingresos de sus ciudadanos, de forma que pueden actuar directamente allá donde más se necesita el apoyo, las autoridades latinoamericanas se enfrentan al problema adicional de que las ayudas lleguen a sus beneficiarios.

Los países latinoamericanos y caribeños cuentan, como recuerda Rama, una historia repleta de choques adversos —abruptas caídas en las materias primas, crisis financieras y desastres naturales de toda condición— de los que pueden aprender a la hora de elaborar una estrategia de salida. “Es una experiencia valiosa, pero la Covid-19 trae una nueva dimensión: las medidas necesarias para contener el brote producen, también, un gran choque de oferta”, apunta Rama. A este factor se añade la situación de partida de la región, la más desigual del mundo pese a la mejora de las últimas décadas. “Muchos hogares viven al día y carecen de recursos para enfrentar los aislamientos y muchos, dependen, también de unas remesas en rápido descenso. Los Gobiernos enfrentan el enorme desafío de proteger vidas y al mismo tiempo limitar los impactos económicos y requerirán de políticas dirigidas y coherentes en una escala raras veces vista antes”.

Socialización de las pérdidas y rescates a la vista

El virus dejará cicatrices profundas sobre la economía y un reparto de las pérdidas (y de las mayores cargas fiscales futuras) todavía en el aire. “Desde un punto de vista económico, la respuesta a la pregunta de quién debería soportar las pérdidas en última instancia es simple: deberían centralizarse en el Gobierno tanto como sea posible”, opinan los economistas del Banco Mundial. Ante un choque “no asegurable” como el del coronavirus, “solo los Gobiernos pueden hacer de asegurador de último recurso”. Un proceso que, agregan, debe ir acompañado de “una comunicación clara sobre la forma en la que se gestionarán esas pérdidas”.

Esta socialización a gran escala podría, según el ente con sede en Washington, exigir la entrada del Estado en el capital de “instituciones financieras y empleadores estratégicos” en programas que permitan una recapitalización de las mismas. En otras palabras: toma de posiciones en el capital de bancos y grandes empresas para, a través de inyecciones de liquidez, evitar su quiebra. “Este apoyo será clave tanto en la preservación de los puestos de trabajo como en la futura recuperación”. Con todo, los técnicos del organismo ven al sector financiero latinoamericano, en líneas generales, en una posición de partida “fuerte”. “Pero la magnitud del choque es extraordinaria”, alertan. “En el plano externo, la región está sufriendo una salida de capitales mayor incluso que durante la crisis financiera global. Y en el doméstico, muchos deudores no podrán atender sus obligaciones y se verán abocados a la renegociación o, simplemente, al impago”. El hundimiento de la actividad deja a los Estados como único resorte para evitar que la recesión de 2020 se convierta en algo mucho más grave: una depresión económica a gran escala. Con mayor o menor margen fiscal, son el último cortafuegos posible.

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NEGOCIOS

Empresarios advierten sobre profunda crisis en el país por alza del dólar

El presidente de la Asociación Nacional de Empresas e Industrias Herrera (ANEIH) advirtió con preocupación la posibilidad de que se cree una crisis de proporciones impensables, ante la poca disponibilidad del dólar y el alza acelerada que registra en el mercado de la tasa de cambio.

Leonel Castellanos Duarte indicó que los agentes económicos siguen confrontando serias dificultades para encontrar divisas en cantidad suficiente para sus transacciones comerciales, en el marco de una devaluación que tiene ya 15 semanas consecutivas acelerando su ritmo de desvalorización.

Añadió que la tasa oficial del Banco Central (BCRD) se encuentra al día de hoy en RD$55.66 superando la tasa que se proyectaba en el presupuesto 2020 para el final del año de RD$55.49, y lo que es peor- precisó- cuando la moneda extranjera se consigue, es a un costo muy por encima de RD$58.50 por dólar.

“De ahí que estimamos que el Banco Central debe intervenir urgentemente el mercado cambiario inyectando dólares a la economía como en anteriores ocasiones, aunque con la salvedad de que debido a la coyuntura irregular que desenvuelve la economía del país causada por la disminución en el ingreso de divisas del turismo, remesas y zonas francas, se establezcan mecanismos de controles institucionales para que la divisa llegue a los sectores importadores de la economía que, como la industria y el comercio, verdaderamente necesitan y demandan de la moneda extranjera para la compra de su materia prima y cumplir con sus obligaciones”, señaló Castellanos Duarte.

Al tiempo de precisar “y de esta manera el Banco Central nos estaría enviando una clara señal de confianza y tranquilidad al mercado, evitando a la vez que un sector especulativo en la economía genere un mayor nerviosismo creando escasez y devaluación de la moneda”.

En esa línea de pensamiento, el dirigente empresarial sugirió que el radio de alcance de la Plataforma Electrónica de Negociación de Divisas del Banco Central, abarque la participación de los sectores productivos e importadores debidamente identificados, a fin de que con la intermediación del sector financiero, estos puedan solicitar sus necesidades de divisas a través de la misma, y de esta manera evitar un mercado especulativo con la moneda extranjera.

“Desde la puesta en marcha de este instrumento, en mayo del pasado 2019, venimos valorando positivamente su propósito de fomentar la eficiencia y transparencia del mercado cambiario dominicano y de agilizar la respuesta de la autoridad monetaria, por lo que entendemos que acoger esta propuesta sería de gran contribución a la agilidad del funcionamiento eficiente de las empresas para la adquisición de divisas y la transparencia de las operaciones”, acotó.

“Y todo esto en virtud de la incertidumbre de la situación actual en que sectores con alta capacidad financiera pueden recurrir a la especulación, en una economía de libre mercado”, añadió.

A juicio del presidente de la Aneih,  el impacto generado por la caída del turismo, las remesas y las exportaciones de zonas francas, debido a la pandemia del Covid-19, obliga a las actuales autoridades monetarias y a las que lleguen a partir del próximo 16 de agosto, a implementar medidas que logren anclar el nuevo tipo de cambio a un nivel que no sea demasiado alto; “mientras tanto le corresponde al Banco Central mandar un mensaje más contundente a los agentes del

mercado para devolver la necesaria tranquilidad a este mercado tan crítico para la estabilidad”.

Resaltando finalmente “de hecho, esta alza, que resulta sorpresiva, mas por su intensidad que por la ocurrencia per se, es de gran cuidado, ya que el precio del dólar es uno de

los tres precios más importantes para la economía dominicana, conjuntamente con los costos del petróleo y del dinero, o tasa de interés”.

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