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INTERNACIONAL

Al menos 23 muertos en una operación policial en Caracas

Al menos 23 personas murieron durante el fin de semana en un enfrentamiento entre la policía y las pandillas criminales en Caracas, la capital de Venezuela, después de que comandos de la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana entraran el viernes al barrio La Vega, en el oeste de la ciudad. La refriega es una más de las protagonizadas por este grupo policial acusado de perpetrar ejecuciones extrajudiciales. La alta comisionada de Derechos Humanos de la ONU, la expresidenta chilena Michelle Bachelet, reclamó la disolución de esa fuerza en 2019 por las graves violaciones de las que es acusada. Las FAES son un grupo de fuerzas especiales creado en 2016 por Nicolás Maduro.

Con mano dura, han asumido el control del combate a la la delincuencia, pero también operan junto con las fuerzas de choque del chavismo en la represión de manifestaciones y la persecución de opositores.

Los policías desplegados en el barrio de La Vega han matado a miembros de una poderosa banda dedicada a los secuestros que supuestamente intentaba extender su radio de acción a otros barrios de Caracas. En la operación policial también murieron vecinos a causa de las balas perdidas, entre ellos Nelson Villalta, un profesor de música de 50 años, que estaba en la puerta de su casa mientras los delincuentes se estaban enfrentando a los agentes policiales.

Los videos de los disparos de armas de distinto calibre han corrido por las redes sociales desde el viernes, cuando el barrio entró en una especie de toque de queda que obligó al cierre de comercios. Los vecinos han vivido horas de miedo y horror por las balaceras. El comandante de las FAES, Miguel Domínguez, dijo en su cuenta de Twitter que el cuerpo policial se encontraba desplegado en la zona “brindando seguridad y protección a la parroquia”. Dominguez están sancionado desde 2019 por Washington.

INTERNACIONAL

Pablo Iglesias abandona la política por pobres resultados electorales

Pablo Iglesias, candidato de Unidas Podemos ha anunciado este martes que abandona todos los cargos institucionales en la política.

De acuerdo al periódico El País, el secretario general de la formación, que con su entrada en la batalla electoral por Madrid se echaba sobre los hombros toda la responsabilidad del resultado, no ha logrado ser el revulsivo que pretendía cuando decidió dejar la vicepresidencia del Gobierno.

 Tras una campaña tensa, marcada por las amenazas de muerte en su contra, los datos de UP en la región, 10 escaños y 7,23% de apoyos, han precipitado una salida que Iglesias llevaba un tiempo preparando.

“Dejo todos mis cargos. Dejo la política entendida como política de partido e institucional”, ha señalado el candidato de UP en su comparecencia. “Seguiré comprometido con mi país, pero no voy a ser un tapón para la renovación de liderazgos”, ha añadido acompañado de la plana mayor del partido, incluidas las ministras Irene Montero e Ione Belarra.

Iglesias ha reconocido que la formación no ha obtenido los resultados que buscaban y ha tachado de “fracaso” los apoyos logrados por la izquierda en estas elecciones.

En marzo, Iglesias decidió dejar el Ejecutivo de coalición con el objetivo de salvar a la formación en Madrid, “parar al fascismo” y evitar que la ultraderecha entrara por primera vez en democracia a formar parte de un Gobierno en España. Las encuestas previas al anuncio de su candidatura situaban a Unidas Podemos por debajo del 5% de voto necesario para tener representación en el parlamento regional y con él en la lista ese peligro se esfumaba.

Ligera mejora

Aún así, la formación mejora ligeramente los resultados obtenidos en los comicios de 2019 (siete escaños y el 5,6% de los votos), pero muy lejos de los 27 diputados de 2015 y con un cartel bien distinto. Hace dos años, la candidata a la presidencia era una desconocida Isabel Serra, que hubo de asumir el reto tras la espantada de Íñigo Errejón para fundar Más Madrid junto a la alcaldesa Manuela Carmena

Aquel movimiento puso en evidencia la enésima lucha dentro de la izquierda y relegó a Podemos al último puesto en la Asamblea. Ahora, pese a tener a Iglesias al frente, Más Madrid saca más del doble de escaños más que UP con una aspirante hasta hace poco desconocida para la mayoría, Mónica García, pero que ha sabido crecer en campaña y hacer sombra al exvicepresidente, quien le ofreció hace semanas una candidatura conjunta que ella rechazó.

Desde su renuncia en el Congreso de los Diputados y el Consejo de Ministros, que decidió consciente del desgaste que ha sufrido su figura en los últimos años, Iglesias había abierto la puerta a nuevos liderazgos. El primero ha sido consumado ya dentro del Gobierno de coalición al aupar a la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, a la vicepresidencia tercera y señalarla como futura cabeza de lista en unas generales.

El segundo, al frente de la secretaría general del partido, debería esperar aún dos años, fecha del próximo congreso, y en cualquier caso sería una mujer la encargada de tomar las riendas de la formación, según había manifestado el propio Iglesias a lo largo de la campaña.

Con el anuncio de la madrugada los plazos saltan por los aires y a partir de este miércoles se abre una etapa para decidir el futuro modelo de dirección, una cuestión compleja después de que el fundador haya construido estos años un Podemos cerrado en torno a su liderazgo. Hasta ahora, era el único de los fundadores que resistía al frente. Carolina Bescansa, Luis Alegre e Íñigo Errejón fueron apartados paso a paso por discrepancias con Iglesias.

El paso atrás del líder de la formación constata también el fracaso en la estrategia de las últimas semanas. Unidas Podemos diseñó una campaña para la “mayoría trabajadora”, volcada en las ciudades y distritos más castigados de la Comunidad, que buscaba elevar la participación en estas zonas tradicionalmente abstencionistas, pero el escrutinio muestra que pese a haber conseguido su objetivo, los feudos de la derecha lo hicieron mucho más. Tampoco ha sabido rentabilizar electoralmente los logros dentro del Gobierno, otra de las líneas argumentales esgrimidas tanto por Iglesias como por las ministras de UP.

Somos garantía de que con nosotros lo firmado se cumple”, repetía el exvicepresidente en cada una de sus intervenciones públicas. Los ERTE, el ingreso mínimo vital, la paralización de los cortes de suministros o la ley de vivienda que aún se negocia para poner límite al precio de los alquileres.

“Lo que sí supo hacer Iglesias fue marcar el discurso en campaña. Lo logró primero con el inesperado anuncio de su candidatura, y después, cuando arrastró al resto de aspirantes de la izquierda a la disyuntiva entre democracia o fascismo. En estas dos semanas, el cabeza de lista ha recibido sendas misivas con amenazas de muerte. Una de ellas iba dirigida también a miembros de su familia. El exvicepresidente lleva más de un año soportando el acoso diario de un grupo de ultras en la puerta de su casa e incluso el pasado verano se vio forzado a suspender unas vacaciones en Asturias después de un episodio similar en la residencia que habían elegido para su descanso. La complicada situación personal, el haber traspasado ya el liderazgo electoral a Díaz y los malos resultados en Madrid, la comunidad que vio nacer a Podemos, han acelerado la transición también al frente del partido

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